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TEMA: Unánimes por una hora

Unánimes por una hora hace 7 años, 5 meses #548

  • josemanuel
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UNÁNIMES POR UNA HORA

Me he despertado esta mañana con una rara sensación. No sé si ha sido un sueño o una realidad.
Lo cierto es que me ha dejado un mal sabor de boca pensando, que por un lado podría ser cierto pero, que por otro se desvanece como la bruma matinal.
Me hallaba, en mi sueño, razonando conmigo mismo sobre esta hora que nos han regalado los que nos gobiernan, que juegan con nosotros a ser como dioses (nos escatimaron una hora más de vida en primavera, y ahora nos la regalan como si fueran dioses), como si estuviera es sus manos el poder dar o quitar la vida. Todo ello en relación estrecha con Cronos, uno de los doce titanes, que después de ser arrojado junto con sus hermanos al Tártaro por su padre Urano, es animado por su madre Gea para vengarse de su padre, Urano. Sólo Cronos acepta el reto y regresa del Tártaro con la guadaña que le proporciona su madre, con la cual castra a su padre y arroja sus genitales al mar. No obstante, es maldecido por su padre, a ser destronado por sus descendientes. Ante el temor a dicha maldición, decide comerse a todos los hijos que tiene con su hermana Rea, hasta que ésta logra ocultarle a Zeus, que, a la postre, será el que logre destronarle, para llegar a ser el ser supremo en el Olimpo de los dioses. En cierto modo, estos aprendices de dioses, lo que si consiguen es trastornar nuestro ritmo de vida e incluso nuestra salud.
Volviendo a mi razonamiento, llegué a la conclusión que durante esta noche, por espacio de una hora, entre las dos y tres de la madrugada, todos los europeos, sin importar el sexo, la raza, religión, condición ni situación social; habíamos compartido la misma experiencia. Por un momento, sin previo acuerdo ni previo aviso, todos hicimos lo mismo. Vivir una hora más. ¿Y para qué? La mayoría l ahemos aprovechado para lo mismo: Para descansar.
¿Qué haríamos cada uno de nosotros si, en el momento de la muerte (y el sueño es un símil de la muerte), en el momento en que descubríesemos la verdad de lo que trasciende nuestras "nimias" vidas? ¿Correríamos presurosos a reconcialiarnos con el Todopoderoso, para así evitar nuestra separación eterna de Dios? ¿Nos lamentaríamos de haber vivido una farsa religiosa, constatando que todo era un "sueño"? o, ¿Estaríamos tan felices de constatar la veracidad de las promesas de Jesús el Cristo, que relatan las Escrituras, que rápido correríamos a comunicárselo a cuántos más mejor?
Cada uno de nosotros tendrá una respuesta, que será descubierta al final del camino. Mientras tanto, la inmensa mayoría hemos hecho lo de siempre, intentar dormir algunos y descansar los más. Es decir, hemos hecho lo de siempre, no hemos alterado nada del curso de nuestras existencias. O sea, no hemos hecho NADA. Estamos "atrapados en el tiempo" (por cierto, es el título en español de la película "El día de la marmota", en la que Bill Cristal revive cada mañana el mismo día). Una especie de "bucle" temporal en el que el protagonista, al principio se siente frustrado pero, luego intenta sacar partido.
Sea lo que sea que estuvieras haciendo entre las dos y las tres, posiblemente ha sido lo mismo que has repetido entre las tres y las dos, lo mismo he hecho yo; es decir, NADA.
Sí, puede parecerte extraño, incluso una tontería, pero es la triste y cruda realidad. Hoy, entre las dos y las tres de la madrugada, todos nosotros, izquierdistas y derechistas, nacionalistas y constitucionalistas, trabajadores (ya sea en paro, o sea en activo) y empresarios, delincuentes (de todo el amplio espectro) y víctimas; hemos sido unánimes por una hora con objetivo común, a saber: NADA.
Por un lado, me asombra que todos podamos ser impelidos en ir a una hacia una misma meta, con un mismo objetivo; incluso siendo tan diferentes y disparares. Por otro, me abruma que ese objetivo sea la NADA. Es decir, el enorme potencial humano, diluido como un terrón de azúcar en el océano.
¿Será cierto que no nos queda más que resignarnos a la triste realidad de que todo esfuerzo humano queda en NADA? ¿Será que nuestra vida es cómo esa hora que nos regalan y se esfuma en una gran NADA? ¡Qué poca cosa es el ser humano y cuánto se piensa ufanamente que es!
A todo ello se añaden las palabras del Maestro que retumban en mi memoria “Sin mí nada podéis hacer”, dándome a entender que todo esfuerzo humano sin Jesucristo es como multiplicar cualquier cifra por cero, cuyo resultado es NADA.
Por cierto, en la "Semilla fructífera" también hay una referencia al tiempo en el día de hoy

Nos vemos
Existen realidades intangibles que superan con creces todo lo que se puede ver, oír, tocar, oler y degustar. Para percibirlas, es necesario que desarrollemos otra clase de "sentidos".
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