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TEMA: Derramando la vida,

Derramando la vida, hace 6 años, 9 meses #2388

  • josemanuel
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Derramando la vida

¿Quién no ha tenido que, además de las perceptivas cuotas mensuales, ante un evento inesperado o de mayor calado, abonar una derrama que nunca más pudo recuperar? Asociaciones de vecinos, cooperativas, comunidad de propietarios, etc. No era suficiente con lo que se venía recogiendo mensualmente o, no había el saldo suficiente, en la cuenta, necesario para hacer frente a un imprevisto, por lo que hubo que realizar la susodicha "derrama". Además, sabes que esa cantidad "extra", jamás la volverás a recuperar. La podrás ver reflejada en la obra a realizar pero, no se te extornará nunca más.
En la Sagradas Escrituras, podemos encontrar diferentes situaciones en las que se produce un derramamiento, con consecuencias de lo más significativas. Desde la sangre de Abel, vertida por su hermano Caín, que desde la tierra clama venganza (Gen. 4.10; Heb. 12.24), hasta la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que derramó Su sangre para el perdón de los pecados de la humanidad y que, como Él mismo nos enseño, recordamos cada vez que compartimos la copa de vino, en representación de Su sangre derramada en favor de aquellos que se reconcilian con Dios (Lc. 22.20), pasando por las sangre de tantos profetas y mártires que se ha derramado o, Ana, la madre de Samuel, que derramó su alma en la presencia de Dios o, David que derramó el agua que aquellos valientes le trajeron del pozo de Belén, tomado por los filisteos, y que, él se negó a beber pues representaba la "vida" de aquellos valientes y, una larga lista que omitiré para no alargarme.
Curiosamente, como cristianos, somos dados a proclamar, con demasiada facilidad, nuestro deseo de derramar nuestra alma ante la presencia del Señor o, derramar nuestra vida en favor a otros, en nuestro servicio al Señor, sin reparar en el hecho que, una vez derramado un líquido, jamás vuelve a su estado original, por mucho que luego se pretenda recuperarlo. De igual modo, cuando alguien decide derramar su alma ante Dios o, su vida en servir a otros, debe tener muy presente que, jamás podrá recuperar su alma a su estado original, pues parte de ella quedará par siempre en las manos del Señor o, en el corazón de aquella persona, sobre la que se ha vertido la vida.
Ser consciente del alcance del derramamiento de un alma sobre otra vida, es el centro neurálgico del mensaje del evangelio de Jesucristo y, la bomba de racimo que le explotó a Satanás en las narices, cuando se entregó con avidez a derramar la sangre de Jesucristo, mediante la cruenta muerte que infligió al Hijo de Dios.
Jesucristo, al que amamos sin haberle visto (1ª Ped. 1.8 ), ya no está entre nosotros, pues se halla a la diestra del Padre, hasta su retorno. Pero, entonces, ¿Por qué creemos que habita entre nosotros o, proclamamos que vive en nosotros (Gál. 2.20; Col. 2.6; Col. 1.27)? Ese era el misterio escondido desde los tiempos, como señala Pablo. Jesucristo, al derramar, voluntariamente (Jn. 10.17-18), Su Sangre, Su Vida, Su Alma, recordemos que la sangre es contemplada en las Sagradas Escrituras, como un símbolo del alma, de la vida (Lev. 17.14).
Sólo podemos hallar a Jesús, derramado en el alma de quien se ha reconciliado con Dios, a través de la sangre "derramada" del "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn. 1.27). Por ello, el mundo, sólo podrá creer a través del testimonio de Jesucristo en nuestras vidas. Para ello, contamos con la inestimable ayuda del Espíritu Santo que es Quien convence al mundo de pecado, justicia y juicio (Jn. 16.8-11).
Ese es nuestro privilegio y nuestra responsabilidad.
Somos los portadores del "antídoto" de la condenación del hombre, cada vez que compartimos la vida, el alma de Jesús, cada vez que "predicamos a Cristo" (Hch. 8.5), y no tanto "de" Cristo, estamos cumpliendo con la "gran comisión" que nos fue encomendada por el Hijo de Dios en su partida (Mt. 28.20).
Existen realidades intangibles que superan con creces todo lo que se puede ver, oír, tocar, oler y degustar. Para percibirlas, es necesario que desarrollemos otra clase de "sentidos".
Última Edición: hace 6 años, 9 meses Por josemanuel.
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