Bienvenido, Invitado
Nombre de Usuario Contraseña: Recordarme

La agonía de la postmodernidad
(1 viendo) (1) Invitado
Desde dentro
  • Página:
  • 1

TEMA: La agonía de la postmodernidad

La agonía de la postmodernidad hace 6 años, 11 meses #22

  • josemanuel
  • DESCONECTADO
  • Administrador
  • El Pastoret
  • Temas: 925
  • Valoración: 16
Hace una semana, mi hijo Samuel, me pidió mi opinión para un trabajo de Sociología en la Univeridad, sobre el modernismo, a raíz de unos apuntes que tenía. Esta fue mi observación:


La agonía de la postmodernidad

Antes que la huella de los homínidos marcaran el suelo de esta Tierra, ya existían las eras o eones. Casi todas las cosmogonías dan cuenta de ello. Cataclismos y fenómenos naturales que dejaron su sedimento, sin la presencia testimonial del ser humano. Luego, no hace tanto tiempo, fueron clasificados y etiquetados por los sabios de este mundo. Esta manía tan nuestra, de clasificar y etiquetar todo lo que se pone a nuestro alcance, para tratar de saciar la necesidad de ubicarnos en un espacio y tiempo, que sólo es operativo en este planeta. Pasadas esas "eras" y desde los albores de la humanidad, siempre ha existido eras o eones que, han ayudado al ser humano a contemplar los ciclos de la vida, a la vez que leer el "kairòs" y el "kronos", que nos devora y da esperanza a la vez.
Al principio, fue de una manera sencilla, percibiendo la naturaleza y los ciclos de la vida, los cuales se repetían una y otra vez. Con el paso de "tiempo", ya fueron especializándose, al contemplar los cielos, observando la posición de los cuerpos celestes y sus movimientos en relación con nuestro planeta y sus acontecimientos.
Si bien, en los comienzos, dicha observación, tenía un fundamento, puramente de supervivencia, en lo relacionado a la agricultura y caza o pesca, luego se derivó a otras funciones de tipo religioso y social.
El sedentarismo, tuvo su influencia en la capacidad de observar los distintos fenómenos, que podían marcar ciclos en la vida del ser humano. Por ejemplo, la salida del sol en el punto vernal del equinoccio de primavera, marcaba la vida de la cultura egipcia, ligada profunda y existencialmente, al Nilo y sus épocas de abundancia o escasez. De este modo, el ser humano, erigía símbolos o monumentos relacionados con dichas etapas o eras, en las que predominaba un "paradigma" en la sociedad del momento. Algunos han dado en referirse a ello como "arqueoastronomía", la construcción de monumentos megalíticos con funciones, no sólo religiosas, sino agrícolas y de desarrollo social.
Estas "eras" iban cambiando en función de la precesión de los equinoccios, debido al retraso de la posición del sol en la eclíptica. Dichas "eras" venían transcurriendo en un período de 2160 años, que es el tiempo que tarda el sol en ubicarse en otro signo zodiacal, en lo que comprende un retraso de 72 años, por cada grado de retraso. De ahí la contradicción entre la astronomía y la astrología, pues si bien, en esta última, el equinoccio de primavera comienza en el signo de Aries (punto vernal Aries), como reminiscencia de un pasado en el que así acontecía, según la astronomía, comienza en Piscis y, dentro de unos 400 años lo hará en Acuario. De ahí, por ejemplo que la famosa Esfinge, en su estado inicial, no tuviera una cabeza humana, sino una cabeza de león, ya que cuando fue erigida mirando al Oriente, el sol salía en el punto vernal del equinoccio de primavera en la constelación de Leo. Los estudios arqueológicos y de sedimentación atestiguan una mayor antigüedad de la esfinge que de las pirámides.
Tras esta digresión, deseo retornar a la sedimentación y su estrecha relación con los distintos ciclos de la historia y paradigmas de la sociedad. Si bien una "era" o "eón", es un estrato demasiado grande para verlo en detalle y ya no digamos, para estudiarlo y contemplarlo con la proximidad y cercanía necesaria, para evaluar el devenir de los tiempos pasados, contemplar el presente y, proyectar nuestras expectativas de futuro, nos es necesario, en nuestro corte transversal de la historia, realizar acotaciones más precisas para una aproximación lo acertada posible. Estas acotaciones, que también podríamos denominar "substratos" de esta era de Piscis en la que nos ha tocado vivir y que, en unos cientos de años abocará a su fin, dando paso a una nueva, sea que el ser humano perdure o se extinga, se halla conformada por distintos paradigmas, que si bien no podemos datar de forma exacta, sí podemos recibir por símbolos o acontecimientos históricos en los que, la mano del hombre ha incidido de una forma especial. Estos, al igual que las características de los anillos de un tronco de árbol, nos relatan la historia del mismo, de períodos de lluvia o sequedad, los distintos paradigmas de la historia del hombre, nos relata de sus períodos y como los abordó. Desde el esplendor del imperio romano hasta nuestros días en los que venimos a ser los últimos herederos de ese legado, que siglos más tarde se desmoronó, se han ido estratificando, los distintos substratos que componen nuestra era.
Esos paradigmas se relacionan y configuran el inconsciente colectivo y que revierten en la realidad social, fue lo que Carlos Jung, denominó "arquetipos". Éstos, al igual que los sedimentos, nos revelan la influencia de lo acontecimientos y de la mano de hombre sobre la sociedad.
Cada período de la historia, viene marcado por lo que los alemanes denominaron el "Zeitgeist" o "espíritu de la época". Lo que si parece que podemos constatar es que, debido a la acción humana, los períodos se van acortando en el tiempo y, en ocasiones, se van dispersando en el espacio, si bien, la globalización, tiende a aunar en una especia de "pangea paradigmática", donde la máxima parece ser "haz lo que te de la realísima gana" en un relativismo social y moral, donde cada uno busca lo suyo, sin pensar en el "próximo" ("prójimo").
Además tenemos, como occidentales, el "handicap" de una visión lineal de la historia, en lugar de la visión circular o cíclica que poseen otras culturas y, de alguna forma, les ayuda a estar alineados con la rueda de la vida o de la creación, en la que el centro permanece inamovible y, cuya parte exterior va señalando los "tiempos", los cuales se pueden resumir, al igual que la vida y las estaciones en cuatro fases, a saber: "Nacimiento u origen, Desarrollo u organización, Declive o corrupción y, finalmente, Muerte o destrucción".
Casi cualquier paradigma social, puede contemplarse desde esta perspectiva. Comprender la fase que hemos atravesado, nos ayudará a afrontar la que vivimos en el presente y nos fortalecerá a proyectar la que esté por venir.
Desde antaño, la "alquimia" (del árabe al-khimia -la transmutación), simbolizaba, más que la transmutación de los metales en oro, la evolución misma del hombre desde un estado donde predomina la materia a un estado espiritual: transformar en oro los metales equivales a transformar al hombre en un espíritu puro. La transmutación de la individualidad humana. Para ello, hacía uso de una idea que fue muy extendida desde antaño. Era el principio "Solve et Coagula" ("disuelve y coagula"), dando a entender que, para lograr el dominio sobre la materia (en este caso el hombre), era necesario una limpieza y una renovación o, lo que es lo mismo, "nada nuevo se puede construir si antes no hacemos sitio, deshaciendo lo viejo". Estos tiempos de proceso de "solve", "disuelve", están dejando sitio a lo que espera "por venir". El giro producido por la postmodernidad, ha alterado esta idea en parte, invirtiéndola en "Coagula et Solve".¿En qué sentido?, pues en el sentido que en el epílogo de la modernidad (finales del s. XIX hasta pasado los 60 del s. XX), se vendieron esperanzas ilusorias y utopías, por medio de distintas renovaciones, lo cual endureció el alma de una sociedad entera, para luego, disolver toda esperanza de que puedan realizarse esos sueños de libertad, igualdad y fraternidad, procedente de la Revolución Francesa.
Para finalizar, en esta disertación, quisiera añadir que este postmodernismo tiene un componente "disgregador", casi autodestructivo, de desolación y de un horizonte falto de esperanzas, donde como ya se ha dicho más arriba, comporta un desánimo y falta de espíritu de superación, tornando al individuo a encerrarse en sí mismo. Puede que todo ello sea un indicio de la fase en la que nos hallamos, como finalización de un ciclo, era o eón. Todo ello apuntando hacia una nueva era en la que, resurgiendo de las cenizas que queden, podamos reinventar un futuro, en el que tomando aquello que nos ha sido de utilidad en la era anterior, podamos reubicarnos en un nuevo horizonte de nuevas esperanzas.
Existen realidades intangibles que superan con creces todo lo que se puede ver, oír, tocar, oler y degustar. Para percibirlas, es necesario que desarrollemos otra clase de "sentidos".
Los siguientes usuarios han agradecido: carlos, daniel

Re: La agonía de la postmodernidad hace 6 años, 10 meses #23

  • carlos
  • DESCONECTADO
  • Administrador
  • el Pirómano
  • Temas: 212
  • Valoración: 1
Después de leer tu disertación, has conseguido que me deprima.

Me ha durado unos segundos la depresión.

No se si el análisis esconde una esperanza de estar en lo cierto o sólo es causa de una mala digestión y de los tiempos que nos toca vivir.

Como se suele decir, el mundo es como nosotros lo hacemos. Hagámoslo mejor y que no nos falte el ánimo.
¿Necesitas creer en algo?
Hazlo, cree en tus amigos, cree en ti mismo.

Re: La agonía de la postmodernidad hace 6 años, 10 meses #27

  • josemanuel
  • DESCONECTADO
  • Administrador
  • El Pastoret
  • Temas: 925
  • Valoración: 16
Mirar al futuro es bastante difícil, y más si se nos ha roto la "bola de cristal". No obstante, nos queda la posibilidad de mirar al pasado para aprender y aprehender de él, con visos de estar listos para el presente que nos toca "vivir" o "morír", dependiendo de la parte de la "rueda de la vida" (me encanta la expresión de Santiago en su carta, Stgo. 3.6, "rueda de la creación" gr, trochos) en la que nos hallemos.

Nos vemos.

PD. Por cierto, si he logrado deprimirte, aunque sólo sea por unos segundos, ya me doy por satisfecho de haber puesto "patas arriba" tu interior, aunque sea por ese breve tiempo, con la esperanza que, si bien el terremoto pueda ser breve, sus consecuencias sean eternas.
¡Ah! Y no fue un asunto de mala digestión, sino todo lo contrario, ja, ja, ja.
Existen realidades intangibles que superan con creces todo lo que se puede ver, oír, tocar, oler y degustar. Para percibirlas, es necesario que desarrollemos otra clase de "sentidos".
Última Edición: hace 6 años, 10 meses Por josemanuel. Razón: Una posdata que me faltaba

Re: La agonía de la postmodernidad hace 6 años, 10 meses #2226

  • Pepe
  • DESCONECTADO
  • Asesorando
  • Solo en Dios tenemos seguridad
  • Temas: 258
  • Valoración: 5
Hola amigos. Yo pienso que en todo tiempo existe agonía (el pasado o lo que está pasando) y resurrección pues la vida continua sin solución de continuidad. Lo que ocurre ahora es que se da de una forma más rápida que en tiempos anteriores, como en una espiral donde en centro gira mas lento que el extremo. Así nos sucede y la velocidad nos da vértigo. En los cambios de era es cuando es movimiento se hace más sintomático, así sucedió ya también en el advenimiento de la era de piscis precisamente con la encarnación del Cristo, MENUDO CAMBIO. Y el miedo que existe actualmente para creyentes y no creyentes es a lo desconocido, realmente ¿sabemos a donde vamos? esa es la cuestión y ¿sabemos quienes somos? parecen preguntas de perogrullo pero no lo son la mayoría de las personas se creen que son el conglomerado de posesiones intelectuales y materiales que han acumulado a lo largo de su vida y se identifican con un nombre sin conocerse en realidad quienes son y a donde vamos, como mucho algunos saben a donde van ir en este momento a la oficina o al bar de la esquina, pero no saben hacia donde dirigen sus vidas, esa es la cuestión válida para todas la eras y eones estemos en piscis (encerrados) o en acuario (universales). UN GRAN ABRAZO A TODOS Y AGRADECIMIENTOS A JOSÉ MANUEL.
Los siguientes usuarios han agradecido: josemanuel

Re: La agonía de la postmodernidad hace 6 años, 10 meses #2230

  • josemanuel
  • DESCONECTADO
  • Administrador
  • El Pastoret
  • Temas: 925
  • Valoración: 16
Hola, oceano56.
Gracias por tu respuesta y aportación. Estoy de acuerdo con lo que expresas. Pareciera que los tiempos de transición de una era o eón a otra, son tiempos de convulsión, por el temor que genera el desprenderse de lo adquirido hasta ese momento y la inseguridad que genera lo desconocido de lo porvenir y, mucho más, cuando está a las puertas y que, de forma inexorable avanza, sin que nada pueda detenerlo.
Desgraciadamente el ser humano, se conforma con la capa más externa de una vida, cuya profundidad se halla de una riqueza mucho mayor y más importante de desarrollar. Normalmente, recién se da cuenta de ello, tiene que apearse de este mundo y rendir cuentas de su vida.
Aquellos que no nos conformamos con lo que se ve o se palpa, tenemos la oportunidad de vivir "planos" de otras realidades que trascienden la vida del gusano, pero para ello es necesario pasar la transición de la "crisálida" (otra vez esa palabra. Parece que últimamente me persiguiera. Tendré que meditar más en ella). Una vez roto ese caparazón de la crisálida, podremos elevar os a esos "otros planos", contemplando otras realidades que son más fiables y fidedignas que las de aquí abajo, ya que estas de por aquí, son un pobre reflejo de la magnificencia de allí. Apenas una sombra proyectada por lo que realmente es importante.

Nos vemos.
Existen realidades intangibles que superan con creces todo lo que se puede ver, oír, tocar, oler y degustar. Para percibirlas, es necesario que desarrollemos otra clase de "sentidos".
  • Página:
  • 1
Página generada en: 0.95 segundos