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Descripción de la 'alacena' (parte I)
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La alacena
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TEMA: Descripción de la 'alacena' (parte I)

Descripción de la 'alacena' (parte I) hace 7 años, 5 meses #537

  • josemanuel
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Descripción de la "alacena" (parte I)

Quisiera pues, realizar una digresión inicial (habrán otras posteriores) sobre la palabra "alacena". Wikipedia da la siguiente definición:
"Una alacena es un mueble destinado a guardar la vajilla, cubertería y otros enseres destinados a poner la mesa.
Las alacenas cuentan con dos cuerpos, uno inferior formado por armarios cerrados y otro superior formado por baldas sobre las que se colocan los objetos de forma visible. Dichas baldas pueden estar descubiertas o situadas dentro de armarios cuyas puertas de alguna manera posibilitan la visibilidad interior: a través uno o varios vidrios, por celosías, por tela de gallinero, etc.
Existen gran cantidad de modelos de alacenas: con uno o varios cuerpos de armario, con cajones, etc. El cuerpo superior suele tener menor profundidad que el inferior dejando un espacio libre sobre el que se apoyan los objetos que se van sacando de los armarios o bien se sitúan determinados objetos con pretensiones funcionales o decorativas.
En este y en otros sucesivos artículos trataremos sobre los detalles y enseñanzas que de la alacena se derivan y su relación las palabras de Jesús.
Podemos destacar, a simple vista, que suele estar formada por dos partes bien diferenciadas:
a. La parte alta, en línea con los ojos, abierta o resguardada por cristales transparentes.
b. La parte inferior, no en línea con la visión, cerrada a miradas indiscretas, incluso bajo llave.

Teniendo en mente la definición de alacena y su descripción básica, en relación con las palabras de Jesús en su mensaje sobre el reino de los cielos, me gustaría destacar algunas características que puedan servirnos como futuras referencias.

1.- Mayor volumen y capacidad en la parte inferior
Esta parte suele ser el doble de volumen que la parte superior, y por ende con más elementos. Como un iceberg cuya parte sumergida es de mayor proporción que la parte visible. Siempre lo que no se ve es mayor que lo que se ve, lo oculto más profundo que lo revelado, lo interno más valioso que lo externo.
Tristemente, la gran mayoría se conforma con lo que ve y no tiene inquietud alguna de explorar más allá de lo que su visión le permite alcanzar. Sus expectativas son tan amplias como su visión. Ven lo que todos ven, pero no se aventura a explorar lo que no se ve con los ojos naturales, perdiéndose mucho más de lo que han conseguido hasta ese momento. Mi intención es, sin olvidar lo que se ve y es evidente, brindar la posibilidad de adentrarte en lo que no se ve a simple vista. En ello se basa la fe según las Escrituras.
Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. (Hebreos 11:1 DHH)
Que algo no pueda verse con los ojos físicos no significa que no exista y que no sea maravilloso ni trascendente.

2.- Fortaleza y fundamento de lo visible.
Además, otro detalle en la alacena es que esta parte, oculta a ojos indiscretos, es la que sostiene la parte visible y en la que suele posarse la mirada de la mayoría (dado que al estar tras cristales permite atraer la atención por sus piezas, formas y colores), de modo tal que sin lo invisible no podría afirmarse lo visible.
Quisiera que juntos aprendamos a extraer los tesoros de la parte inferior, sabiendo que la estructura que los contiene soporta los elementos ubicados en la parte superior, sin olvidar que lo que se ve depende de lo que no se ve. Es decir, sin lo invisible no tiene lugar lo visible. Lo oculto es el punto de referencia de lo revelado. Lo humano se sostiene sobre lo divino y, sin lo divino lo humano es como la neblina de la mañana que se evapora con el sol. Las Escrituras dejan constancia de ello.
Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, más las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29:29 LBLA)
Lo oculto, lo secreto, lo esotérico son propiedad de Dios. Lo manifiesto, lo revelado, lo exotérico nos pertenece a nosotros y a los nuestros (nuestra descendencia). Queda claro y sin lugar a dudas que el ser humano, sea cual sea su procedencia o condición no puede acceder lo oculto, lo cual se halla en el ámbito de Dios, a no ser que Dios, tomando siempre Él la iniciativa, desee revelárselo, haciéndole partícipe de lo suyo con un propósito o fin, de forma que el ser humano se convierte en responsable y copartícipe de manifestar lo que ha visto y oído de parte de Dios
Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías. (Isaías 48:6 RVR60)
Queda patente que Dios es el generador de la revelación y nuestra la responsabilidad de anunciarlo a todos los mortales; aunque pueda en ocasiones suponernos conflictos.
Mas respondiendo Pedro y Juan, les dijeron: Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hechos 4:19, 20 LBLA)
Obedecer a Dios antes que a los hombres comporta, en muchos de los casos, conflictos, luchas y persecución. Pero como dijo Pablo no podemos ser rebeldes a lo que Dios nos ha mostrado, incluso delante de las autoridades.
Por consiguiente, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, (Hechos 26:19 LBLA)

3.- Accesibilidad humilde.
Otra peculiaridad es el acceso en la alacena. Mientras que a la parte superior, sencillamente puede cualquiera acceder sin esfuerzo alguno, alargando su mano, en cambio, la parte inferior, sólo es accesible inclinándose uno.
Si anhelamos acceder a lo que está velado a los ojos humanos, tendremos que ser humildes y reconocer nuestra incapacidad para lograrlo (de ahí que uno tenga que clamar y rogar a Dios) y nuestra dependencia del Altísimo para disfrutarlo.
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. (Jeremías 33:3 RVR60)
"Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces." (Jeremías 33:3 LBLA)

Siempre con la confianza puesta en Dios, el cual es Dador alegre de los que creen en Él.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él es, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6 RVR60)

Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. (Santiago 1:17 RVR60).
Así pues, nuestra actitud es fundamental en el proceso de poder acceder a lo que Dios tiene para nosotros.

Parte 1/3
Existen realidades intangibles que superan con creces todo lo que se puede ver, oír, tocar, oler y degustar. Para percibirlas, es necesario que desarrollemos otra clase de "sentidos".
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